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noviembre 28, 2009

Luchando contra la marea

   Seguro que ya creían que no había más cuentos... estoy un poco retrasada debido a lo movidito de este fin de año, en lo laboral y en lo personal, pero sigo escribiendo.


Luchando contra la marea

  El mar zarandeaba el bote. Sin piedad. Sin pausa.
  Toda aquella agua salada se convulsionaba como un solo cuerpo. Cada gota que caía del cielo abría una herida en aquel enorme y azul animal enloquecido.
   Lisandro se aferraba como podía a la frágil madera. Boca abajo en el bote. Los ojos cerrados, los nudillos blancos. Murmuraba para sí tratando de ignorar la batalla que se desarrollaba a su alrededor. Brazos y piernas extendidas. Aferrado como un chimpancé. Varias veces sintió que volaba, que daba vueltas. Perdió la noción de cuál era el agua que lo rociaba.
   La tormenta se había desatado pasada la media noche y, luego de unas horas, Lisando pensó que ya nunca más amanecería. Los rugidos lastimaban sus oídos, pero no podía protegerlos. Murmuró con más ímpetu. No sabía qué, sólo palabras inconexas. Sólo una voz humana en medio de aquella locura.
   Esa tarde, en el puerto, le dijeron que no debía salir, pero hacía días que no tenía pescado para vender. Y Juancito necesitaba ir al médico, la fiebre no bajaba.
   Lisandro llevó a Juancito, el menor de sus cinco hijos, al médico, un buen hombre que le fio la consulta. Pero no podía regalarle el remedio. Juancito necesitaba el remedio.
   Ya estaba oscureciendo cuando Listando regresó al puerto. Sólo un par de viejos quedaban allí, sentados en un rincón. Miraron a Lisandro en silencio. Movieron la cabeza con desánimo cuando le vieron preparar el bote. Y lo dejaron partir en el olvido.
   Lisandro también vio las nubes que se aproximaban, pero Juancito necesitaba el remedio. Se hizo a la mar. Y había tenido suerte hasta que las nubes le alcanzaron.
   Horas después todavía bailaba en el mar, aferrado a su bote. La ropa estaba tan empapada que ya no la sentía. Bajo su estómago, estaban los pocos pescados que había logrado conseguir. Si es que todavía estaban en condiciones de ser vendidos, sino los comerían. Juancito también tendría hambre.
   La tormenta aulló su derrota muchas horas después. Pero pasó todavía más tiempo hasta que Lisandro pudo despegarse del bote. Lo primero que vio fue que algunos pescados todavía podían ser útiles. Pudo ver porque el sol ya estaba alto, quemando el aire. Lisandro miró a su alrededor. No se divisaba el puerto. Solo horizonte por todos lados.
   Murmurando para sí, tomó una decisión. Buscó el remo… que no estaba. Entonces se quedó sentado allí, todavía murmurando.
   El sol estaba muy fuerte, y su vista se nubló. Decidió cerrar los ojos unos minutos mientras pensaba qué hacer.
   Un barco pesquero lo encontró pasado el mediodía. Encogido en el bote, murmurando con los ojos cerrados. Uno de los marineros más viejos dictaminó fiebre. Y lo subieron al barco. Subieron el bote también; se quedaron con el pescado.
   Llegaron al puerto casi al anochecer. La mujer de Lisandro, que rondaba por allí desde hacía horas, logró que llevaran a su esposo hasta su casa. Y que lo pusieran en la cama, junto a Juancito.
   Ella llamó al médico, pero él ya había fiado una vez, y no podía regalar el remedio.
   La mujer decidió dejar a su esposo y a sus hijos al cuidado de Pablo, el mayor de ellos. Y fue al mercado.
   Avanzó entre la gente, pidiendo a uno, pidiendo a otro. Una frágil voz entre la multitud, pero Juancito y Lisandro necesitaban el remedio. Y ella murmuraba para sí, con los brazos extendidos, mientras una marea de genta la zarandeaba. Sin pausa. Sin piedad.

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noviembre 25, 2009

La elección de Kendria - reseña

   ¡Hola a todos!
   Mi primera novela, "La elección de Kendria", ya tiene su primera reseña. Quiero agradecer a la gente de Sagacomic por recibir el libro, por leerlo y por regalarme sus comentarios.
   Sagacomic es una excelente página donde se publican novedades sobre libros y unas muy buenas reseñas. La recomiendo.

  Sin más preámbulos, le dejo el enlace.

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noviembre 23, 2009

Libros en la mesa - "El despertar de Mona Lisa" de Sunny

   Otra novela romántica con toques paranormales; sí, últimamente estoy leyendo muchas de estas, pero parece que no puedo concentrarme en nada más complejo por el momento.
   No está mal escrito y la historia es interesante, pero... no me convence totalmente. Todos los personajes aceptan lo que les sucede como si nada; ningún trauma frente ataques físicos, sexuales o ni siquiera ante la muerte de los propios padres. Obviamente, todos son muy especiales, únicos y más fuertes e inteligentes que el resto. Es demasiado.
   Sin embargo, no digo que la lectura sea mala, el libro tiene ritmo y se lee sin tropiezos. El final es abierto, ya que se trata del primer libro de una serie.
   En resumen, el libro fue ameno y se leyó con rapidez. No sé si compraré el siguiente, dependerá de qué otros libros esté leyendo, o tenga para leer, cuando salga.


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noviembre 21, 2009

Libros en la mesa - "La mente alien" de Philip K. Dick

   Si alguna vez leí algo de este autor, francamente no me acuerdo. Sí recuerdo haber visto muchas veces su nombre en las librerías, no sé por qué nunca antes compré un libro suyo. Y ahora que terminé de leerlo, entiendo todavía menos cómo no compré libros suyos antes... Bueno, esto es algo fácilmente solucionable.
   Este libro es una recopilación de cuentos de diferente temática. Algunos de ellos muestran claramente la opinión del autor con respecto a temas muy controversiales. Son demasiados cuentos como para hablar de cada uno de ellos (y además me da pereza), pero voy a nombrar los que más me gustaron:
       1-.El artefacto precioso: aterrador resultado en la guerra contra una especie alien.
       2-.No por su cubierta: una piel de animal que sigue viva una vez muerto su dueño, y modifica los libros que son encuadernados con ella.
       3-.La hormiga electrica: ¿hay algo peor que descubrir que no somos lo que creemos?
       4-.Quisiera llegar pronto: nada más cruel que nuestra propia mente, ella conoce nuestros miedos a la perfección.
       5-.La mente alien: una forma extrema y algo extravagante de justicia poética.
   En resumen, me gustó mucho el libro y espero leer otros del mismo autor.

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noviembre 18, 2009

Vida

   ¿Es esto una poesía? No lo sé.
   No sé si cumple las reglas de construcción. No sé si sigue las normas establecidas.
   Sólo sé que es lo que necesitaba decir.

Vida

Siempre alrededor.
Nunca asida.
Huyes de mí.

Bailas delante.
Quedas detrás.
Ríes de mí.

Ríete nomás.
Ríete feliz.
Ríete de mí.

Te perseguiré.
Te maldeciré.
¡Ven aquí!

Te acosaré.
Te cazaré.
Terminarás...
junto a mí.

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