Juego - El rayo del cíclope

   El unicornio lo intentó otra vez, pero esta semana resultó ganador el cíclope. Aquí está su cuento:

El rayo del cíclope

      Bronges se limpió el sudor de la frente. Un leve rastro de cenizas quedó en su rostro, pero él ya estaba acostumbrado a ello. Así como estaba acostumbrado al intolerable calor que llenaba la cueva. Bajó el martillo con pesadez y golpeó con fuerza, y luego lo hizo otra vez, y otra, y otra más.
“Ya casi está listo”, pensó mientras sus labios se curvaron levemente en una complacida sonrisa.
Su único ojo se mantenía fijo en su trabajo y su martillo seguía golpeando con fuerza. Bronges se estaba tomando su tiempo: éste era el trabajo más importante que había hecho, y el que había estaba esperando toda su vida.
Se permitió limpiarse nuevamente la frente mientras miraba a su alrededor. La cueva en la que estaba era muy similar a aquella que había habitado con sus hermanos. Aquella en la que había trabajado interminables años, siempre haciendo lo mismo, como en ese momento.
“No,” se dijo, “esta vez no es lo mismo.” Retomó su lento martillear con otra leve sonrisa en sus labios. “Esta vez es especial.”
    Había pasado toda su vida construyendo rayos para un dios, un dios que lo había condenado a las entrañas de la tierra, que lo había convertido en su siervo. ¿Y qué había hecho él, Bronges, al respecto? Lo mismo que habían hecho sus hermanos: construir, para ese dios, su arma más poderosa. La misma que sus ascendentes, los primeros cíclopes, habían creado para que ese dios ganara una guerra. Y la misma que todos los de su especie ya no pudieron dejar de construir…
Hasta que había llegado aquella criatura. La sonrisa de Bronges se acentuó al recordarlo. Ese ser apenas llegaba a su cintura y parecía débil, pero tenía dos ojos temibles, y una idea. Bronges se había reído de aquella idea, pero ahora la abrazaba y trabajaba para ella. Era tan sencilla que se preguntó por qué no había pensado nunca en ella.
Su martilleo se detuvo nuevamente. Había escuchado algo, algo más que sus golpes. Miró a su alrededor y luego miró hacia abajo. Allí estaba aquel ser insignificante haciéndole señas. Bronges se agachó para poder escucharlo.
—¿Falta mucho? —preguntó la diminuta figura.
—No —susurró Bronges temiendo que su poderosa voz pudiera dejar sordo a ese ser—, no falta mucho, pronto estará terminado.
—¿Sólo uno? —preguntó el ser con ansiedad.
—¿Acaso no crees que un solo rayo ya es lo suficientemente difícil de manejar, con tu tamaño?
—No habrá problemas con eso —dijo el pequeño ser—, ya tenemos un plan para ello, pero necesitamos más rayos, muchos más rayos si queremos alcanzarlos.
—Podrás alcanzar a los dioses con un rayo —dijo Bronges—, será divertido ver cómo se asustan, pero el juego se tornará aburrido rápidamente. Después de todo, es sólo un juego.
El ser lo miró fijamente con sus dos ojos, haciendo que el imponente cuerpo del cíclope sufriera un leve temblor.
—Tal vez —dijo el ser luego de un momento—, pero aún así necesitamos más.
Bronges lo miró alejarse con tranquilidad luego de aquella frase, sin siquiera mirar atrás.
“Aún siendo tan pequeños,” pensó el cíclope mientras recogía su pesado martillo y daba un nuevo golpe, “pueden resultar realmente aterradores estos humanos.”




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2 comentarios:

  1. Me gustó, pero me pareció que quedaron cabos sueltos.

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  2. Me gustaría que me digas qué te pareció que quedó suelto; porque yo quiero mejorar :-D.
    Besos.

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Mini-diccionario literario

Narrador protagonista: es una figura donde el narrador coincide con el personaje principal de la narración. Este narrador, por naturaleza, es un narrador limitado ya que sólo conoce una parte de los hechos y los describe desde un punto de vista subjetivo.
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