Domingo otra vez, y con pronóstico de lluvias. Nada más lindo que quedarse en casita escuchando música, haciendo alguna tarea postergada o leyendo. Para esta última opción, les dejo un cuento.
El monstruo
—Ella está en su habitación —murmuró Julián.
El doctor asintió y, en puntilla, se acercó a la puerta que ya conocía. La rozó levemente con la punta de los dedos.
La puerta se abrió segundos después, y una niña de unos nueve años le invitó a entrar. El doctor la siguió en silencio, luego de cerrar la puerta.
La niña, que llevaba unos extraños anteojos oscuros, se sentó en una cama, ésta era tan blanda que ella se hundió casi hasta los hombros al sentarse. El doctor lo hizo en una silla cercana mientras miraba las paredes estaban recubiertas de material aislante.
El doctor sacó con cuidado una libreta del bolsillo de su sobretodo y escribió una pregunta. La niña tuvo un escalofrío cuando la lapicera surcó el papel. El doctor le mostró la hoja.
—Estoy bien —susurró Milagros—, ¿tiene ya el resultado del examen? ¿Cuál es?
El monstruo