A no desesperar, que ya tengo otro cuento listo para ustedes.
El impostor
Se despertó lentamente, todo el cuerpo le dolía, los oídos le zumbaban. Y ese zumbido era todo lo que había en su mente. Abrió los ojos, y los cerró de vuelta. Presionó los párpados con fuerza, y luego los abrió nuevamente. Pero todo seguía borroso y tan oscuro que deseó encontrarse en un cuarto cerrado, de noche, porque sino…
Cerró los ojos de nuevo, esta vez con tranquilidad, y resopló. Trató de sentarse, pero un dolor se clavó en su mano derecha cuando la apoyó. Respiró hondo hasta que el dolor menguó, y lo intentó de vuelta. Esta vez apoyándose sobre la mano izquierda. Cuando se sentó, algo le oprimió el pecho, y terminó vomitándolo. La cabeza comenzó a girarle y tuvo que cerrar los ojos otra vez. Minutos después, los abrió, pero seguía sin ver nada. Antes había creído que distinguía luces de colores, movimiento, pero no habían sido verdaderos. En cierta forma, se tranquilizó.
El impostor