¡Feliz año nuevo!
Estrenamos el año con un nuevo diseño en el blog (ya me dirán qué opinan) y con un nuevo cuento.
El cuento se llama como la conocida frase de esta época; pero no crean que refleja mis deseos, ya que el muy testarudo quiso desviarse por su propio rumbo.
Estrenamos el año con un nuevo diseño en el blog (ya me dirán qué opinan) y con un nuevo cuento.
El cuento se llama como la conocida frase de esta época; pero no crean que refleja mis deseos, ya que el muy testarudo quiso desviarse por su propio rumbo.
¡Feliz año nuevo!
Cinco, cuatro, tres… dos… uno.
—¡Ahí! —gritó una voz infantil mientras decenas de ojos escudriñaban el cielo.
—¡Sí! ¡Ahí! —se sumaron otras voces.
—¡Ahí está! —gritaron todos al fin.
La noche prácticamente no albergaba estrellas, pero había una gigantesca, que le robaba la atención a la luna, al menos durante unos minutos. Mucha gente se había reunido en el mirador central del barrio, y ahora miraban embelesados esa enorme estrella azul. El silencio duró unos minutos y luego todos los parlantes estallaron con las exultantes voces de sus locutores.
¡Feliz año nuevo! ¡Feliz año 100! ¡Otro año para dar gracias y festejar la vida! ¡A disfrutar! Y como si eso hubiera sido una orden, la gente dejó de mirar al cielo y buscó algo a su alrededor. Algo con qué brindar. Alguien a quien abrazar.
Pronto aparecieron las mesas con los postres y las bebidas; y ya nadie prestó atención a las estrellas.
—¡Ahí! —gritó una voz infantil mientras decenas de ojos escudriñaban el cielo.
—¡Sí! ¡Ahí! —se sumaron otras voces.
—¡Ahí está! —gritaron todos al fin.
La noche prácticamente no albergaba estrellas, pero había una gigantesca, que le robaba la atención a la luna, al menos durante unos minutos. Mucha gente se había reunido en el mirador central del barrio, y ahora miraban embelesados esa enorme estrella azul. El silencio duró unos minutos y luego todos los parlantes estallaron con las exultantes voces de sus locutores.
¡Feliz año nuevo! ¡Feliz año 100! ¡Otro año para dar gracias y festejar la vida! ¡A disfrutar! Y como si eso hubiera sido una orden, la gente dejó de mirar al cielo y buscó algo a su alrededor. Algo con qué brindar. Alguien a quien abrazar.
Pronto aparecieron las mesas con los postres y las bebidas; y ya nadie prestó atención a las estrellas.
¡Feliz año nuevo!