Para alegría de muchos, hemos llegado a la tercera y última parte de este relato. Nuestros amigos, de acuerdo a la votaciones, se quedan hasta el final y nosotros seremos testigos de ello.
Espero que el resultado haya sido satisfactorio; me gustaría escuchar sus opiniones.
Espero que el resultado haya sido satisfactorio; me gustaría escuchar sus opiniones.
La convocación (parte III)
Samuel murmuraba para sí, ajeno a lo que ocurría a su alrededor.
—Siéntense —dijo Sergio—, terminaremos con esto como es debido.
Sebastián lo miró dudoso, pero finalmente ayudó a Samuel a sentarse y se acomodó a su lado.
—No —dijo Sergio—, vuelve a tu lugar.
—¿Qué importa…?
—Importa —dijo Sergio imperturbable.
Sebastián se levantó de mala gana y regresó a su sitio.
—Más vale que terminemos esto pronto.
—¿Samuel? —llamó Sergio—. ¿Tienes alguna otra pregunta?
Samuel levantó la mirada, extraviada y sanguinolenta.
—¿Por qué?
Los tres miraron las velas al unísono, pero nada sucedió. Esperaron en vano, hasta que Sergio rompió el silencio.
—Siéntense —dijo Sergio—, terminaremos con esto como es debido.
Sebastián lo miró dudoso, pero finalmente ayudó a Samuel a sentarse y se acomodó a su lado.
—No —dijo Sergio—, vuelve a tu lugar.
—¿Qué importa…?
—Importa —dijo Sergio imperturbable.
Sebastián se levantó de mala gana y regresó a su sitio.
—Más vale que terminemos esto pronto.
—¿Samuel? —llamó Sergio—. ¿Tienes alguna otra pregunta?
Samuel levantó la mirada, extraviada y sanguinolenta.
—¿Por qué?
Los tres miraron las velas al unísono, pero nada sucedió. Esperaron en vano, hasta que Sergio rompió el silencio.
La convocación (parte III)