Justo cuando pensaban que ya se habían librado de mí... aparezco otra vez. ¡No puedo creer cuánto tiempo pasó desde la última entrada! Sin embargo, sigo empeñada en escribir; y ustedes ¿todavía quieren leer?
A la luz de la luna
Estaba en un claro del bosque. Un claro profundo y asfixiante. Se incorporó de un salto. Ni un mísero rayo de luna hacía mella en esa oscuridad. Aquella maldita luna. Benjamín dio vueltas en vano, cualquier dirección que tomara sería lo mismo. Avanzó unos pasos. El tobillo comenzó a dolerle.
—¡Maldición! —murmuró—. ¡Maldición! ¡Maldición!
Cerró los ojos, inspiró profundamente y escuchó un ruido. Susurros, a sus espaldas.
«Tal vez son las hojas» —pensó— «y el viento». Pero no se movió, y trató de controlar su respiración. El ataque podría ser en cualquier momen…
¡Cayeron sobre él como un manto! Miles de púas que se le clavaban en la piel, hincando e hincando más profundamente. Cayó al suelo ahogando un grito. Cuando creyó que ya no lo podía soportar, que sería vencido por la piadosa inconsciencia… el dolor cesó y una risa se oyó a lo lejos. Una carcajada que sacudió sus cabellos.
«¿Cuánto tiempo más?» —se preguntó. ¿Cuánto podía durar una noche?
—¡Maldición! —murmuró—. ¡Maldición! ¡Maldición!
Cerró los ojos, inspiró profundamente y escuchó un ruido. Susurros, a sus espaldas.
«Tal vez son las hojas» —pensó— «y el viento». Pero no se movió, y trató de controlar su respiración. El ataque podría ser en cualquier momen…
¡Cayeron sobre él como un manto! Miles de púas que se le clavaban en la piel, hincando e hincando más profundamente. Cayó al suelo ahogando un grito. Cuando creyó que ya no lo podía soportar, que sería vencido por la piadosa inconsciencia… el dolor cesó y una risa se oyó a lo lejos. Una carcajada que sacudió sus cabellos.
«¿Cuánto tiempo más?» —se preguntó. ¿Cuánto podía durar una noche?
A la luz de la luna